Link, acompañado nuevamente por un hada guardiana, viaja por tierra y mar haciendo uso de nuevas habilidades que el jugador ejecuta exclusivamente desde la pantalla táctil de la consola. Desde la ruta del barco a los movimientos del personaje en tierra, se ordenan con el lápiz, método que se usa de igual modo para resolver ciertos puzzles y situaciones, debiendo el jugador indicar la trayectoria de armas como el bumerán. Además, el dibujo es esencial para avanzar en los problemas planteados en el juego, así trazando un mapa vacío en función del paisaje que se contempla, o anotando secuencias o pistas que se facilitan a lo largo de los distintos diálogos.
Este título no es sólo uno de los mejores juegos de Zelda aparecidos hasta la fecha, sino que es el mejor ejemplo de cómo se ha de sacar el máximo partido a una consola como Nintendo DS.
No es un Zelda al uso, un título del que se puedan esperar los cánones clásicos de la serie como tales, pues la plataforma brinda oportunidades únicas para expandir la franquicia hacia otros límites.
Quizás no sea un título tan redondo como sus hermanos mayores, pero aún así, se trata de un gran juego que, a pesar de tener ciertos problemas, brilla con luz propia, especialmente por su intuitivo control.
El Zelda mas renovado en años, y el juego mas completo para DS.