Protagonizado por Bryce Boltzmann, NeverDead es un juego de acción en donde el protagonista no puede morir, lo que le permite incluso desmembrarse y utilizar diferentes parte de su cuerpo para sobrepasar obstáculos. Bryce es un legendario cazador de demonios que fue maldecido con la inmortalidad hace más de 500 años. Ya en la actualizad, se dedica a eliminas demonios, no solo por dinero, sino también por venganza.
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Lo que tenemos ahora es un buen título, con sus aciertos y defectos, y esa sensación de lo que pudo haber sido con algo más de tiempo o presupuesto. Ojalá Bryce tenga una segunda oportunidad para demostrar que NeverDead no está muerto tras este juego.
NeverDead parte de un muy buen concepto que no está materializado de la mejor manera. El resultado no es negativo, ni mucho menos, pero deja una sensación de poder haber sido mucho más
NeverDead es un título recomendable para aficionados no tan exigentes de los Hack and Slash o para aquellos que busquen una nueva experiencia en los títulos de acción y puedan tolerar el carácter repetitivo del título.
n título como el que nos ocupa no puede cometer los fallos de caer en una historia floja y un sistema de combate que aunque novedoso se deja arrastrar por la repetición, lo que hace que el juego pierda interés a cada cuarto de hora.
Muchos jugadores le encontrarán la gracia, pero la mayoría lo verá como una oportunidad desaprovechada. Una pena que sus virtudes estén a la misma altura que sus defectos.
Uno de los diez mandamientos del desarrollo de videojuegos es no crear títulos fincados sobre las bases de un solo atributo. NeverDead incumple dicha regla, pues queda claro que su único aspecto “innovador” es la mutilación del personaje central, pero fuera de eso, se trata de una experiencia tremendamente repetitiva en todos sus frentes.
Con una propuesta realmente original, NeverDead se ha quedado corto donde más debía haber brillado: en su apartado jugable. Innovador, curioso y con sentido del humor, pero también repetitivo, torpe y no demasiado entretenido. Un título más bien discreto y, en definitiva, fallido.
NeverDead no se ha dado el espacio suficiente para sacar el máximo provecho de sus extrañas ideas, pero aún así sigue siendo valiente, afectuoso y realmente peculiar.
Posee momentos de buena calidad, pero intercalados con aplastantes bajones, haciendo a NeverDead tan inventivo como frustrarte.
Durante los combates resulta atractivo ver cómo los enemigos le diseccionan por completo, pero una vez que ya deje de ser novedad, el combate se convertirá en algo caótico, ciertamente repetitivo y un tanto desesperante. Por todo ello, creemos que NeverDead es el título apropiado para aquellos que busquen algo nuevo y fresco dentro del género de la acción en tercera persona, siempre y cuando le sepan perdonar todos los fallos con los que viene de serie.
Al final se ha quedado en un producto sosazo donde cada una de sus partes está separada del resto y ninguna logra eficacia.
Tiene muy buenas ideas, la puesta en escena es muy buena, el desarrollo de la historia interesante y el sentido del humor está siempre presente. Estos factores te ayudan a digerir una acción irregular, desequilibrada y, hasta cierto punto, tortuosa.
Que lo más divertido en NeverDead sea desplazarse a una pierna buscando nuestros brazos mientras estamos ardiendo en llamas y el personaje no cesa en gritos de dolor es entrañable y bastante gracioso, pero no necesariamente suficiente.
Es una pena desaprovechar una idea que podría dar tanto juego, pero sí que es cierto que no todos los paladares son los más exquisitos, y aún siendo un juego tan raro y tan loco, NeverDead tendrá su público.
Un concepto único, aunque mal aprovechado debido a un defectuoso control, repetitivo, y un argumento mal escrito.
Su falta de pulido no sería tan frustrante si no fuera por el hecho de que su característica principal (el desmembramiento de los personajes) hace al juego menos divertido de lo que habría sido si fuese un simple y viejo shooter de acción en tercera persona. Claro, es una idea única, pero no todas las ideas valen la pena.
Mientras que el juego oscila entre momentos silenciosos y de la banalidad benigna, se extiende maliciosamente sobre los aficionados con sobrecarga sensorial, siendo innegable que NeverDead es un tumor desde el momento que es insertado en la consola.
Lo más sorprendente de NeverDead es lo aburrido que es. Se trata de un shooter completamente genérico con una inspirada mecánica de desmembramiento, pero que ni Rebellion ni el director Shinta Nojiri parecen haber aprovechado. Carece de cualquier tipo de chispa, y es cada vez más evidente que NeverAlive (NuncaVivo) sería un título más honesto.
No te dejes engañar: NeverDead representa el fondo del barril de los videojuegos. No lo compres.
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