Los Rabbids, cansados de intentar dominar la tierra, intentan volver a su casa. Sin embargo, su casa es la Luna, e intentarán llegar allí de la forma más disparatada posible: robando cosas a los humanos. Según vayan robando cosas las irán apilandolas de forma que, poco a poco, el montón de objetos sea tan alto que los Rabbids puedan llegar allí de un corto salto.
Los simpáticos Rabbids nos dejan entre manos un titulos simple pero muy divertido, además de cuidado en todos sus aspectos, sobre todo en lo que respecta a los gráficos y el sonido.
No es una compra para entusiastas hardcore o veteranos de guerra.
Los Rabbids estrenan aventura en solitario y lo hacen con nota, dentro de un videojuego duradero, entretenido y, ante todo, con mucho sentido del humor.
Los Rabbids han llegado para quedarse, pasaron de ser meros personajes secundarios a protagonistas de sus propios juegos en muy poco tiempo, demostrando además que tienen suficiente versatilidad como para encajar perfectamente en juegos de distintos generos.