Fragile Dreams es un juego de aventura/RPG de corte oriental en el cual tomaremos el rol del joven Seto. Se sitúa en un mundo futurista post-apocalíptico, en el cual la mayoría de la población se ha desvanecido, y las ciudades fueron abandonadas.
Teniendo como mayores aliados a su interesante argumento y acertada puesta en escena, Fragile: Farewell Ruins of the Moon es un videojuego que, aunque de corta duración, posee un esquema jugable tan variado y accesible que podría ser recomendable para todo tipo de jugadores.
Toma alrededor de 16 a 20 horas completar esta aventura, pero los puntos flojos y frustraciones que enfrentarás en el camino son significantes. Fragile Dreams no posee una buena jugabilidad, pero tiene éxito en crear un mundo atractivo y en llevarte en un viaje atractivo. Si estas abierto a esto, podrás recordar con cariño a los personajes y lugares que te encuentres, haciendo desvanecer de tu memoria las sucesivas frustraciones.
A pesar de nuestra negatividad, sus problemas, y el hecho de que Fragile Dreams no es tan buen juego, nos vimos obligados a jugarlos hasta el final para ver que ocurría al final del viaje. Esto se debió al inmersivo mundo, es verdad, pero a pesar de sus serias deficiencias, hay muy pocos juegos como este en Wii. Esto al menos, lo hace memorable y que valga la pena.
El sueño de Seto se describe a lo largo y ancho de un título que de no ser por sus fallos conceptuales estaría destinado al top 10 de clásicos de la sobremesa de Nintendo.
Lamentablemente, aunque sigue pareciéndonos bastante especial, tiene importantes problemas que hacen que se aleje bastante de lo que podría haber sido. Y es que el juego llega a resultar aburrido en ocasiones, y aunque nos invitara a jugar por una historia que cada vez será más interesante, no es suficiente.
Fragile dreams es una gran ejemplo de un espectacular concepto cuya ejecución necesitó un poco más de tiempo y dedicación. Me encanta la premisa, algunos de los personajes, y los valores de producción. La historia es impresionante. Explorar los hermosos y exuberantes escenarios en busca de pistas es divertido. Los efectos y controles de la linterna son realmente buenos. Incluso el combate, a pesar de no poseer un sistema de marcado, es funcional. Realmente tiene mucho a su favor. Aún así, algunas de las decisiones de diseño y jugabilidad son cansadoras y frustrantes. Algunas misiones son innecesarias y con poca inspiración, la reutilización de escenarios es pobre, y un horrible sistema de gestión de ítems, alejan al juego de lo que podría haber sido una experiencia de calidad. Si eres un adicto a los juegos de aventura japoneses, querrás experimentar Fragile dreams. Pero con algunos problemas evidentes que ensombrecen la jugabilidad, no hay manera de que pueda recomendar este título tanto como hubiese querido.
En conclusión, es un videojuego que requiere muchísima energía y esfuerzo por parte del jugador. Es lento en su temática y desarrollo, viene en completo inglés y tampoco es un jolgorio jugable. De ahí que casi tajantemente se eliminen muchísimos potenciales jugadores.
Fragile Dreams falla al no poder combinar su ambición con sus sistemas e imaginación. Llamarlo un “joya defectuosa” sería demasiado generoso, ya que los posee problemas muy profundos y críticos como para hacerlo recomendable incluso a los jugadores más pacientes. Pero es un poco injusto criticarlo duramente, ya que hay algo frágil y hermoso en el núcleo del juego: una visión digna de celebrarse, visión que es oscurecida por las deficiencias de los creadores.